Los agonistas de la GnRH podrían evitar que los folículos alcanzaran su umbral de sensibilidad a la quimioterapia mediante la supresión de las células de la granulosa.
En estudios efectuados sobre ratas tratadas con agonistas GnRH se demostró una inhibición del proceso de reclutamiento de la reserva de pequeños folículos para su paso a folículos mayores, que presentarían un posterior desarrollo y atresia.
El efecto protector de los agonistas GnRH podría ser insuficiente contra los tratamientos más prolongados y dosis más altas de quimioterapia, en contraste con los protocolos más cortos utilizados en animales.
Aunque es muy controvertido su uso, los últimos estudios prospectivos randomizados sí parecen mostrar beneficio. No obstante, su uso debe restringirse a ensayos clínicos controlados. En varones, no tienen utilidad.