Si tenemos en cuenta la cantidad de publicaciones científicas que surgen a diario en el campo de la reproducción, es difícil destacar a priori un hallazgo clínico o científico que sobrevenga por encima del resto de descubrimientos.
Lo que si que estaremos de acuerdo es que la irrupción de la AMH en las investigaciones básicas y clínicas de la reproducción, es un hecho destacable.
Tiene la AMH virtudes que la destacan sobre el resto de competidores. La AMH es un marcador de reserva ovárica, de la fase previa a la dependencia hormonal y consecuentemente cíclica, por lo tanto es un marcador de reserva ovárica independiente del ciclo, lo que facilitaría que su determinación no esté condicionada al momento del ciclo en que nos encontremos, ni a otras circunstancias conocidas que puedan alterar la secreción cíclica hormonal, como el uso de anticonecptivos.
Además, parece que están mejor definidos los rangos en los que actuaría como valor predictivo, a diferencia de lo que ocurre con la FSH, donde el punto de corte a partir del cual pueda verse mermada la reserva ovárica, varía considerablemente. No obstante, no hay que olvidar que actualmente se sigue expresando la AMH en dos unidades diferentes (picomoles/litro y nanogramos/mililitro…), si bien la tendencia es a que se expresen en uno de ellas.
Así pues, la determinación de la AMH puede ser un arma para predecir la respuesta a los tratamientos de estimulación, tanto de la alta respuesta, como se demuestra en estudios con pacientes con el síndrome de ovarios poliquísticos, como de la baja respuesta, donde se compara con los otros viejos conocidos de reserva ovárica, como la FSH y estradiol. No obstante, no está tan claro su valor predictivo para el éxito de los tratamientos de reproducción, aunque se ha visto que la determinación de AMH en el líquido folicular, podría relacionarse con la calidad de los embriones y por lo tanto con las posibilidades de gestación.
Su valor predictivo para predecir la respuesta a los tratamientos en cualquier situación, ha hecho que actualmente se les pida a todas las parejas que acudan a la consulta de esterilidad, pero sigue siendo un valor orientativo. Mientras que un nivel de FSH por encima de 40 si que condiciona un cambio del enfoque de tratamiento, un valor extremadamente bajo de la AMH, no conlleva de entrada un cambio en la actitud terapéutica a seguir. Por lo tanto deberemos de seguir investigando para que la AMH no sea un “trending topic” más y se afiance como el mejor marcador de respuesta cuantitativa y cualitativa.
Dra. Pilar Alamá
Directora de la Unidad de Ovodonación de IVI
Ginecóloga. Especialista en Reproducción
Foto vía | Ricardo Pereira