Para estudiar la fertilidad masculina se lleva a cabo un análisis donde se testa el número, actividad y forma de los espermatozoides. Un resultado compatible con facilidad para concebir sería un contaje de espermatozoides mayor de 39 millones de espermatozoides en el eyaculado total con al menos 32% de espermatozoides con movimiento progresivo y al menos un 4% de formas normales. Cuando se tienen cantidades menores la probabilidad de embarazo desciende considerablemente.
En términos generales, la función reproductiva masculina requiere de una función sexual (erección y eyaculación) y una función espermática (espermatozoides) normales.
Las principales causas de infertilidad masculina serían:
Alteraciones del tracto genital que imposibilita depositar el semen en el fondo de la vagina durante el coito (impotencia eréctil, ausencia de eyaculación)
Cabe destacar la situación anómala del meato urinario, ya sea por debajo de su ubicación normal (hipospadias) o por encima (epispadias), las curvaturas muy pronunciadas del pene o una gran disminución del mismo y la obesidad extrema.
Los problemas graves de la erección, la eyaculación muy rápida o muy retrasada y otros problemas en la eyaculación (eyaculación hacia la vejiga urinaria “eyaculación retrógrada” más frecuente en diabéticos o ausencia de eyaculación) también pueden impedir el depósito adecuado de los espermatozoides en la vagina.
Alteraciones de la producción del semen (disminución de la cantidad y/o calidad de los espermatozoides)
El semen puede contener pocos espermatozoides (oligozoospermia) o ninguno (azoospermia) debido a problemas en la producción de los mismos a nivel de los testículos. Sus causas fundamentales pueden hallarse a nivel de las glándulas del cerebro (hipófisis e hipotálamo) que producen las hormonas que regulan la formación de espermatozoides, a alteraciones genéticas (síndrome de Klinefelter, alteraciones de los genes contenidos en el cromosoma Y que regulan la formación de espermatozoides, etc.) o por una gran cantidad de problemas de los testículos: falta de desarrollo, desarrollo anómalo, falta de descenso a la bolsa (criptorquidia, testículo en ascensor) traumatismos, inflamaciones de transmisión sexual o no, tumores, exposición a productos tóxicos, quimioterapia y radioterapia, varicocele, etc.).
Los espermatozoides también pueden estar ausentes o muy disminuidos en el semen por obstrucciones en la vía por donde transcurren en su trayecto desde los testículos hasta la uretra por diferentes causas: ausencia de parte de los conductos (asociado frecuentemente al gen de la fibrosis quística), inflamaciones, tumores, traumatismos, lesiones quirúrgicas involuntarias, vasectomía, etc.
Los espermatozoides también pueden presentar anomalías en su movimiento (astenozoospermia), en su forma (teratozoospermia) o en su vitalidad (necrozoospermia) por diferentes problemas: infecciones, presencia de anticuerpos (elementos que actúan en contra de los espermatozoides), alteraciones en el número de cromosomas detectado mediante Hibridación In Situ Fluorescente (FISH de espermatozoides), fragmentación del DNA (material genético contenido en la cabeza del espermatozoide), fenómenos de oxidación, varicocele (dilatación anómala de las venas que salen fundamentalmente del testículo izquierdo), etc.
Hay muchas otras causas que pueden afectar al número y a la calidad de los espermatozoides. Entre ellas cabe citar enfermedades importantes como la diabetes, las alteraciones del tiroides, la insuficiencia renal y hepática, así como la toma de determinados fármacos (efectos negativos sobre las hormonas, sobre la esfera sexual, sobre el testículo, etc.), drogas, tabaco y situaciones de estrés.
Hay que tener en cuenta que los espermatozoides y las células precusoras de los mismos son altamente sensibles y se afectan muy fácilmente por muchos factores difíciles de determinar y que son causa de infertilidad masculina en un gran número de ocasiones.
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