La vitrificación de óvulos en pacientes con cáncer va a permitir diferir el embarazo a cuando la paciente haya superado la enfermedad, con el pronóstico reproductivo que se tenía cuando se vitrificaron los óvulos en el momento del diagnóstico de la enfermedad.
La controversia radica en que conlleva una estimulación folicular, por lo que se necesita un intervalo de 2-3 semanas para poder llevarla a cabo, y se puede retrasar el inicio de la quimioterapia. Por eso, es importante informar y/o consultar sobre las posibilidades de preservar la fertilidad tan pronto como se realice el diagnóstico y se plantee el tratamiento con quimioterapia. De la misma manera, los altos niveles de estradiol que se pueden alcanzar, no recomendados en tumores hormonodependientes como el cáncer de mama.
Precisamente las pacientes que más demandan en IVI tratamientos de preservación de fertilidad son las diagnosticadas de cáncer de mama, y para evitar los altos niveles de estradiol se utiliza el letrozol, desarrollado para el tratamiento del cáncer de mama avanzado hormonodependiente en mujeres postmenopáusicas que reduce los niveles de estradiol circulantes.
A la hora de plantear la vitrificación de óvulos a una paciente con cáncer, hemos de tener en cuenta diversos factores, como son la edad, su función ovárica y su reserva folicular, el tiempo que disponemos hasta el inicio de la quimioterapia y que contemos o no con la autorización del oncólogo.
El pronóstico reproductivo va a depender mucho del número de ovocitos que se consigan vitrificar. No se puede garantizar un embarazo, sino la posibilidad de intentarlo mediante FIV.
En los casos en que ha trasplantado corteza ovárica y se recurre a técnicas de FIV, es una buena alternativa para acumular ovocitos para posteriormente realizar el tratamiento con un mayor número de óvulos y por lo tanto mejor pronóstico. De esta manera, ya se ha conseguido en IVI un embarazo gemelar.